Tenemos la SUERTE, y lo decimos con MAYÚSCULAS, de conocer a la Asociación de Familiares y Amigos de Enfermos de ALZHEIMER de Sta Pola (AFAEASP). No os va a resultar difícil saber por qué…
Quedamos con Mati Pérez Quislant, la psicóloga de la Asociación, y enseguida descubrimos la energía positiva de alguien que cree en lo que hace, porque cree en las personas…
Mati nos cuenta que la Asociación nace oficialmente en 2005, pero no tiene mucha actividad, salvo atender en primera instancia a los enfermos, dado que cuentan con un presupuesto de 1200 euros al año…
Cuando ella llega en 2007, la situación… os podéis imaginar, mucho por hacer y pocos recursos… porque es de las personas que piensan que:
“hay que implicarse en las cosas que uno hace…, no existen los problemas, sino los desafíos”
Sabemos en menor o mayor medida que el Alzheimer, no es una enfermedad que padezca solo la persona diagnosticada, afecta a todo su entorno.
Los cuidadores, que suelen ser la familia, añaden a la tristeza de que alguien a quien aman no les reconozca, los cuidados y el desgaste físico y psicológico de una atención de 24 horas. Es por ello por lo que Mati, insiste en la necesidad de que la sociedad en general y la Asociación en particular sea un apoyo para ellos…
“Hay que cuidar del cuidador”.
La Asociación funciona un día a la semana con los cuidadores, se trata de un respiro familiar, como una válvula de escape… esto hace posible que conozcan más la enfermedad y empiecen a entender muchas cosas, de ese modo es mucho más fácil sobrellevarlo.
Con los enfermos se actúa también un día a la semana, trabajando sobre todo la intervención cognitiva para, teniendo en cuenta que se trata de una enfermedad neurodegenerativa, conseguir que cada fase en el proceso se alargue lo más posible.
Para ello se acaba de incorporar una monitora de artes plásticas.
Para llevar a cabo todo esto son fundamentales la ilusión, la energía, la solidaridad, la ternura…, de eso tenemos!!!, pero por desgracia, también son necesarios los recursos económicos…
Gracias a la celebración del Día Mundial del Alzheimer, se llevo a cabo una campaña de concienciación y mucha gente se ha hecho socia colaboradora. Además recientemente se presentó el logo de la Asociación en un acto en el Baluarte del Castillo de Santa Pola; esto supuso que el alcalde, Miguel Zaragoza, tomara la iniciativa de hacer una donación del Ayuntamiento de 6000 euros.
Un gesto precioso de las mujeres de los pescadores del FRANCISCO y CATALINA (Barco de la Flota Santapolera, que rescato del naufragio de una patera a cerca de un centenar de personas), fue el de realizar un calendario con sus fotografías cuya recaudación ha ido destinada a la Asociación.
El día 17 de marzo, el Grupo de Teatro Nuevo Resurgir de Sta Pola, va a dar una función benéfica, y el Mercadillo Medieval de Semana Santa, va a contar con un puesto de la Asociación los días 20, 21 y 22 donde podemos adquirir las manualidades que han realizado los enfermos, así como las camisetas, gorras, bolis… mediante los cuales colabora GB PROTECCION LABORAL.
Pero como ya hemos dicho, todavía queda mucho por hacer, así que por nosotros que no quede…
Mati nos explica que la necesidad más imperiosa es la creación de un Centro de Día:
“El Alzheimer es una enfermedad muy cruel, con un ritmo muy diferente dependiendo del enfermo, lo importante es ponerte en el lugar del otro”
Se nos ocurrió que la mejor manera de entender todo esto sería saber qué persona está detrás de la profesional, así que le preguntamos por su motivación:
“Compatibilizo mi trabajo aquí, con las clases que doy en la Universidad de Alicante, pero os contaré que justo antes de trabajar aquí como psicóloga, lo hice en un centro de menores, algo muy distinto, la sensación era siempre de impotencia, no podías progresar con los chavales porque siempre estaba el muro de la familia, podrías conseguirlo pero no lo consigues…
El primer mes que estuve aquí, con esta gente, recuperé lo que sentía hace 20 años, cuando comencé en estimulación precoz con recién nacidos. Era la satisfacción por los pequeños logros de cada día, por los bebés y por sus familias que veían una puerta abierta a la esperanza. Tengo en el recuerdo a una niña con síndrome de Down, que se puso a andar antes de lo que se esperaba, la cara de su madre cuando la vio cambió mi forma de ver la vida.
Los ancianos me desarman, son ternura… cuando ves a los familiares que han llegado llorando y después de un mes ya no lloran, porque han aprendido a ver la enfermedad de otra manera, cuando ves que vuelven a tener ilusión… lo que me llevo a casa no tiene precio”
El valor de las cosas que hacemos está en la capacidad de creer en ellas.
Mª Carmen Jiménez.
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